
Cuantas veces comtemplamos la llegada del
amanecer inundando con su luz tenue y càlida,
hermosa ysalvaje vegetaciònde tesoros
florales y aves de càlidos plumajes,
paraìso celestial mirando al azul infinito
e interminable, son las zarzas espinosas
que nos dejò locos los sueños,nos hiriò tan
hondo la carne y nos hace parecer que
es màs grande el sol todos los dias.
Asi naciò nuestro amor a pecho abierto,
entre espumas de cascadas de aguas càlidas
y muzgo inconmovible, entre crujientes hojas
de enredaderas interminables y besos
florecidos de inocente pureza.
Fuè el Edèn, èl se alzò esplendoroso de
verde esmeralda, y en su espesura nos
abriò la senda de destellos dorados de sol
quemàndonos el alma a fuego puro,
y nos abriò la puerta tras sus brazos
vigorosos de piel y carne,
àvidos de sangre y fuego bajo la luz de
la luna eterna y apasionada.
Mil veces contemplè tu cuerpo desnudo que
hoy màs amo y te dì mi luz, y desde
entonces, junto a nosotros se afianzo la vida,
entre suelos saturados de encanto y raìces
sumergidas, donde el tiempo se hadetenido
y somos dueños de nuestro ensueño.
Es el hermoso pantanal, rincòn de cielo,
dueña y señora donde pusimos la frente,
complice de nuestro amor a viva llama,
tierra bendita que incita a la pasiòn y
doblega voluntades.
Fluye desde su seno,rios de aguas quietas
que traen en su caudal peces plateados; el
sol se filtra entre las ramas que abrigan el
nidal donde las aves inquietas saludan a las
lùcidas auroras, con su canto
suave y arrullador.
Allì nutrimos nuestro amor de besos rojos y
despertamos con el alma quieta, allì
abrigamos el corazòn con la calidez de nuestros
cuerposy el amor se hizo perpetuo.
CONSUELO
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