Hoy más que nunca necesito que estés junto a mi; tu ternura fue mi consuelo y mi alma en ella encontró sosiego. He dejado caer en ti este sentimiento desbordante de ternuras y tus rayos dorados despertaron mis emociones aletargadas. Hoy más que nunca, necesito tus besos desesperadamente porque tengo el corazón poseído de ensueños y a través de tus ojos veo la única luz que ilumina mi vida y hace que se ilumine tambien la tuya. He puesto ante tus pies mil besos, mil amores y toda la fuerza que corre por mi sangre. Hoy más que nunca, necesito tus palabras para seguir, porque a veces mi horizonte se torna gris; tus palabras supieron consolarme cuando me estaba desangrando. Hoy más que nunca, necesito que estés a mi lado para descanzar en ti; deja que me recueste en tu pecho y aspirar el aroma que emana tu piel que nutre mis sentidos. Hoy más que nunca, !Ah! Hoy más que nunca
jueves, 4 de octubre de 2012
Cuantos ríos pasan llevándose el caudal de sus aguas arremolinadas de espuma plateada, que humedecen las colinas de tu cuerpo de diosa, oasis de pasión, sangre y fuego.. Te encuentras en lo profano y en lo sagrado entre el deslumbrante atardecer, en el profundizar una noche oscura, entre fuertes tempestades y cielos piadosos. Tienes el cántaro rebosante de mieles y el líquido anhelante para calmar la sed de ternuras en el arenal del cálido desierto, de aquel que bebe del manantial de tu fuego. Autor: Consuelo Nicolini.