jueves, 4 de octubre de 2012





Cuantos ríos pasan llevándose el caudal 
de sus aguas  arremolinadas   de espuma plateada,
que humedecen las colinas de tu cuerpo de diosa,
oasis de pasión, sangre y fuego..

Te encuentras  en lo profano y en lo sagrado

entre el deslumbrante  atardecer,
en el profundizar una noche oscura, 
entre fuertes tempestades y cielos piadosos.

Tienes el cántaro rebosante de  mieles y el

líquido anhelante para calmar la sed de ternuras
en el arenal del cálido desierto, 
de aquel que bebe del manantial de tu fuego.


Autor: Consuelo Nicolini.